La Grúa, el "Coco del Caravanista" y otros asuntos importantes
En esta sección encontraréis amplia información de todas aquellas cuestiones que, sin formar parte de la preparación y diseño del itinerario del viaje, son fundamentales también para su éxito, que es tanto como el nuestro. Por eso mismo conviene tenerlas muy presentes...
Como no hay nada mejor que escarmentar en piel ajena, en cada uno de los siguientes temas os contamos nuestras experiencias, buenas y no tanto, esperando que la información os sea realmente útil.
Índice:
- La grúa y la asistencia en viaje. Seguros de la caravana
- La tarjeta sanitaria europea y seguros sanitarios en la Unión Europea y resto del mundo
- Los documentos legales para viajar sin problemas
- Las tarjetas de crédito y el dinero en efectivo
- Las tarjetas turísticas
- Los víveres y la comida en viaje
- El móvil y los viajes
- El botiquín de viaje.
La Grúa, el "Coco del Caravanista". Los seguros de la caravana y la asistencia en viaje.
La caravana y los remolques, como vehículos rodantes, están obligados a tener, al menos, un seguro obligatorio de responsabilidad civil y también una carta verde para circular por determinados países.
El tipo de seguro de responsabilidad civil dependerá de las características técnicas del remolque. Si no alcanza los 750 Kg de masa máxima autorizada (MMA), dato que se puede ver en la ficha técnica, no estará obligado a tener un seguro de responsabilidad civil propio y bastará con tener la precaución de incluir explícitamente el uso de remolques en la póliza del coche o vehículo tractor, pero si supera ese límite que es lo más habitual en caravanas de tipo mediano y grande, además de tener que llevar su propia matrícula roja –lo que también implicará estar obligados a pasar la ITV o al Impuesto Municipal de Vehículos (si tu ayuntamiento no tiene bien eximirlas del pago). En tal caso deberemos contratar una póliza de responsabilidad civil en exclusiva para la caravana o remolque, para cubrir su responsabilidad en circulación, sin que ésta pueda incluirse en la del coche como las de menos de 750 kg/MMA. Lógicamente, para las autocaravanas la cosa se simplifica pues tiene que tener su propio seguro como un automóvil más.
Ese es un detalle importantísimo y de una enorme trascendencia económica, pues si no estuviéramos debidamente asegurados, en caso de siniestro, podríamos tener gravísimos problemas para nuestro bolsillo, lo que no siempre se tiene en cuenta. Sin embargo hay otra cuestión a resolver no menos importante: la responsabilidad civil de la caravana o remolque “en estática”, o sea cuando permanece desenganchada del vehículo tractor, en un camping, por ejemplo. Tendemos a pensar que, una vez desenganchada, ya no hay ningún riesgo, pero no es cierto. No sería la primera caravana que estando paradita en su parcela, por cualquier motivo, se desplazara causando daños a personas o a otras caravanas. Y eso puede que sea una situación menos frecuente, pero tampoco estamos exentos de que la caravana, por una fuga de gas, pueda explotar o incendiarse y que, por ello, se prendan también los avances y caravanas vecinas. Y hemos de tener muy presente que en todos esos casos, nosotros seríamos los responsables de todos los daños a terceros!
Para asegurar el riesgo de responsabilidad civil de la caravana o remolque “en estática”, tenemos dos opciones: si somos titulares del carné internacional de camping expedido por la FECC, entonces somos también beneficiarios de un seguro de responsabilidad civil de hasta 2,2 millones de francos suizos (aproximadamente 1,5 millones de euros o 250 de las antiguas pesetas) por la práctica del campismo.
En cambio, si no estamos federados o consideramos que esa cobertura es insuficiente, entonces tendremos que contratar un seguro privado que cubra la responsabilidad civil de la caravana o remolque en estática que haberlos haylos, afortunadamente.
Por supuesto, aparte de los obligatorios seguros de responsabilidad civil, tanto en circulación como en parado, también tenemos a nuestra disposición los seguros que cubren los daños a la propia caravana, -los famosos “Todo riesgo”- pero su contratación ya depende del valor de la caravana, de su edad, de los accesorios equipados (aire acondicionado, mover, patas eléctricas, placas solares, etc.).
Afortunadamente hoy en día ya se van desarrollando seguros específicos para autocaravanas y caravanas, con coberturas especialmente diseñadas para la práctica del campismo. Ahora bien, es fundamental conocer bien todos los posibles riesgos a los que podamos enfrentarnos y elegir una póliza que nos cubra lo mejor posible. Gracias a Internet la tarea se simplifica bastante.
Y para terminar el tema de los seguros aplicables a nuestra caravana, remolque o autocaravana, nos queda aún por ver el de asistencia en viaje de la caravana, que no es el mismo que el del coche que remolca y que, dada su tremenda trascendencia para el buen desarrollo del viaje y la salud de nuestro bolsillo es vital tener previstos todos los posibles aspectos ante la temida y cara grúa o ante una "repatriación" por culpa de una avería o accidente, tanto si se debe al coche como a la caravana o remolque.
El seguro de asistencia en viaje para el coche y otros vehículos tiene una amplia difusión y hoy en día raro es el vehículo que su seguro no incluya esa cobertura. Sin embargo lo que ya no es tan “normal” es que la mayoría de la gente “sepa todo lo que cubre”. Y tampoco suele habitual entre los caravanistas caer en la cuenta de que el seguro de asistencia en viaje del coche –que cubre la asistencia al remolque si el coche sufre algún problema, si así se ha previsto- deja de hacerlo si el problema es propio del remolque o de la caravana. En ese caso, la solución llega contratando un buen seguro de asistencia en viaje propio del remolque.
La mayoría de pólizas de asistencia en viaje, dependiendo de cada compañía, incluyen un cierto nivel de protección, -a menudo insospechado- en caso de enfermedad o accidente de los ocupantes del vehículo: asistencia sanitaria, dental, hotel para acompañantes, traslados, etc.; en casos peores, como sería una defunción, suele incluir la repatriación del cadáver y otras ayudas para los familiares. Lo que ocurre es que suele tener limitaciones económicas importantes y exclusiones que hacen verlo como algo complementario, pero que no sustituye de ningún modo a la cobertura de la tarjeta sanitaria española o europea o a los seguros de viaje cuando se visitan países lejos de Europa.
Lo mejor es leer bien el condicionado de la póliza y aprender todo lo que tenemos a nuestra disposición por si nos fuera de menester: ayuda en pérdida de llaves o documentación, préstamo de dinero en efectivo en caso de robo, coche de alquiler en caso de avería o accidente y muchísimas cosas más.
La grúa, "el coco del caravanista"
Sin embargo, lo más frecuente en los viajes es el uso de la grúa en caso de avería o accidente del coche, caravana o autocaravana, incluido el pinchazo o el cambio de rueda, si no es posible proseguir la ruta.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es "quién" ha sufrido la avería o incidente: ¿el coche o la caravana? Si la afectada es la caravana, a priori el primer paso se simplifica: deberemos llamar a la asistencia en viaje propia de la caravana para que se ocupe de su remolcaje y traslado a un taller donde puedan ocuparse de su reparación, sea la que sea. En tal caso, aunque sea una faena, al menos seguiremos contando con nuestro coche para poder movernos por nuestra cuenta. Eso sí al haber "desaparecido nuestra casa", la propia asistencia en viaje nos deberá buscar un lugar para alojarnos en tanto no esté reparada la caravana. Suelen cubrirse entre tres y cuatro noches de hotel. Si viajamos en autocaravana la cosa se complica aún más porque entonces no tendremos ni alojamiento propio ni vehículo y deberán prestarnos, si es posible, un coche de alquiler.
Por el contrario, si quien sufre el accidente o avería es el vehículo tractor y viajamos con la caravana, entonces entran en juego dos cuestiones fundamentales: la asistencia en viaje del propio coche y la importancia de que la póliza recoja que se lleva un remolque inferior a 750 kg (sin matrícula propia) o para aquellas caravanas con matrícula roja y seguro propio, se recoja también que estará cubierto el remolcaje cuando sea el coche-tractor el que se haya estropeado. De no ser así, nos tocaría pagar el remolcaje de la caravana de nuestro bolsillo y eso, en la gran mayoría de los casos, va desde un pequeño gran contratiempo económico a un enorme problemón si la avería ocurre en un país muy, muy lejano como Noruega, por ejemplo. O no tanto.
Es decir, ante la avería del coche, necesitamos que alguno de los seguros se haga cargo de los gastos de la grúa de la caravana. Y ahora llega el quid de la cuestión. Vale, ya tenemos un seguro que nos cubre tal contingencia, pero... ¿hasta qué límite económico? Y ahí surge un tema clave y muy, muy importante. Hay pólizas que cubren una cantidad misérrima por gastos de remolcaje. 300 euros, por ejemplo, que no da ni para 100 km si estamos en el extranjero. Esa mala experiencia la hemos sufrido en nuestras carnes y no es agradable. Hoy por hoy, la mejor solución viene de la mano del RACC, el "Real Automóvil Club de Cataluña" y su producto "Caravana Plus", que cubre los gastos necesarios de repatriación, tanto del coche como del remolque o autocaravana desde cualquier punto de los países europeos y ribereños del Mediterráneo, con una lista de exclusiones bastante limitada.
Nuestra recomendación es, ante todo, revisar bien si tenemos asistencia en viaje de la caravana y qué cantidad nos cubre por gastos de remolcaje. Si solemos viajar lejos de casa es muy importante que nos protejamos bien ante ese riesgo. Nosotros, por simple desconocimiento, no siempre hemos ido bien cubiertos en ese aspecto y en más de tres décadas solo nos hemos visto afectados seriamente en dos ocasiones, pero son las suficientes para que hagamos todo lo posible para que no nos metamos en berenjenales de tiempo y dinero, de mucho dinero.
Un detalle importante a considerar si necesitamos una grúa en una autopista de peaje francesa. Además de adoptar en primer lugar las medidas de seguridad tanto de los vehículos como de los ocupantes, por norma, deberá prestarnos el servicio la grúa que nos mande la concesionaria de la autopista, no la de nuestro seguro. No obstante, lo primero que haremos será llamar a nuestro seguro de viaje y comunicar que hemos tenido un siniestro (coche o caravana, pero advirtiendo que deberán remolcarse ambos vehículos si el problema lo padece el coche) y les indicaremos en qué punto de la autopista estamos. Normalmente se ocupan ellos de avisar a la autopista o también es posible avisar a través de los postes SOS si hay alguno cerca. En tal caso, la cuestión idiomática puede complicar bastante la gestión si no nos apañamos en la lengua de Molière. Tengamos también en cuenta que la grúa de la autopista lo que hará será sacar los vehículos de la autopista y llevarlos a su base. A partir de ahí, el servicio que presten para llevar el coche al taller o a un camping, etc. correrá por nuestra cuenta o a cuenta de nuestro seguro en la que medida que cubra esa contingencia. Las tarifas de la autopista son fijas. Es 2026, el servicio cuesta 187 euros por el coche y otros tantos por la caravana. Lo sabemos de primera mano porque lo hemos sufrido en propias carnes. Y nos tocó pagar esos casi 400 euros de nuestro bolsillo por exigencia del gruísta, aunque luego las aseguradoras no los reembolsaron, así que conviene disponer de saldo suficiente en las tarjetas de crédito o débito para afrontar gastos inesperados.
Otro aspecto no menos importante es hasta dónde nos cubre el remolcaje. ¿Hasta el primer taller oficial, hasta nuestro domicilio o hasta dónde? Tengamos presente que la avería puede ser fácil de reparar o, por el contrario, llevar bastantes días hasta dejar el coche o la caravana listos de nuevo. Es decir, hoy por hoy es más probable que una reparación conlleve bastantes días. A veces no tanto por la gravedad del problema sino por la falta de piezas de repuesto. Dicho de otro modo, es fundamental contar con un buen seguro que nos pueda repatriar el coche hasta nuestro domicilio si las cosas se ponen feas.
Y otra cuestión más. Si el coche averiado está en garantía lo normal es que tengamos que avisar a la asistencia en viaje que nos brinde la marca y comunicar que se ha estropeado y no la del seguro del coche, que solo debería actuar en caso de accidente. Cuestión aparte es que las coberturas de la asistencia en viaje del coche sean mejores que las de la marca y entonces decidamos utilizar esa vía. En suma, lo que quiero decir es que es conveniente siempre advertir a la asistencia en viaje de la marca de la avería, aun cuando no hagamos uso de sus servicios. Eso ayuda en el proceso de reparación en garantía, pues así la marca tiene constancia del suceso desde el primer momento.
Si además viajamos con una mascota es muy importante indicarlo al llamar a la asistencia en viaje para que nos busquen un alojamiento en el que permitan animales. Un asunto muy importante cuando es el coche el averiado es que dispongamos de un transportín para el perro o gato y elementos de sujeción en caso de que nos tengan que facilitar un coche de alquiler o nos tuvieran que repatriar en transporte público. Evidentemente, cuanto más grande y pesada sea nuestra mascota los problemas pueden aumentar. Y no digamos si viajamos con más de un animal. En ese caso es vital comprobar cuántos animales se incluyen en la cobertura de asistencia en viaje (habitualmente es difícil que sean más de dos. Si viajamos con tres o más animales, convendría prever tal circunstancia por si es posible ampliar la cobertura).
Resumiendo... ¡A por el mejor seguro de asistencia en viaje para vuestra caravana, coche o autocaravana!
Seguros Sanitarios en la Unión Europea y resto del mundo
Está claro que nadie tiene intención de ponerse malo cuando sale de viaje, pero lo cierto es que esas cosas pasan y en nuestra mano está hacer que esos molestos contratiempos molesten lo justo. Y lo mismo vale para los trastornos leves como para los graves.
Quizás algo que no siempre se tiene presente cuando se viaja es que realmente estamos bastante más protegidos de lo que creemos. Si tenemos necesidad de recibir asistencia sanitaria en viaje, no sólo podemos recurrir a lo manido, o sea a la Seguridad Social española o la del país con quien tenga concierto, sino también al seguro sanitario privado si es que tenemos contratada una póliza de ese tipo, o al seguro de asistencia en viaje de nuestro vehículo, que incluye no pocas coberturas de carácter sanitario, entre los cuales se encuentra la localización de medicamentos, por ejemplo.
La Tarjeta Sanitaria Europea.
¿Quién no tiene hoy en día una póliza de asistencia en viaje, del coche o de la caravana? Pues casi nadie. Luego eso quiere decir que, en función de la póliza contratada, tendremos más o menos coberturas, pero en todas se incluye la asistencia sanitaria para todos los ocupantes del vehículo asegurado. Ciertamente esas coberturas suelen tener un alcance económico limitado, pero para cosas de poca monta pueden sernos muy útiles, especialmente porque con una simple llamada, recibiremos asistencia.
¡Lo mejor es que nos pillemos la póliza por banda y nos la leamos para saber qué nos ofrece!. Además haciéndolos podremos “sentirnos especiales” porque seremos de los pocos seres humanos que nos la habremos leído, je, je… ; ya veréis como estaréis asegurados de cosas inimaginables…
Lo mismo ocurre con las pólizas “multirriesgo del hogar”. Muchas cubren riesgos fuera del domicilio, un atraco por ejemplo o la pérdida de llaves…; Hala, otra póliza más a leer.
Para viajar por España nos bastará la tarjeta sanitaria de la Seguridad Social para tener derecho a asistencia sanitaria en todo el territorio nacional, pero si viajamos a países de la Unión Europea (Incluidos Noruega y Suiza y todavía Reino Unido, aunque eso se va a acabar y, aún así, suele ser aconsejable contratar un seguro de viajes por la duración de la estancia en el país) necesitaremos solicitar previamente la Tarjeta Sanitaria Europea, valedera por dos años, para cada viajero. Ella es la que nos dará acceso a los sistemas públicos de sanidad de los otros países. La Tarjeta Sanitaria Europea es gratuita y se expide en las oficinas del INSS o por Internet, en cuyo caso la mandan al domicilio.
Su uso en los países de destino depende de las condiciones particulares del país o países a visitar. Si no la entregan directamente, pedid en el momento de la emisión de la tarjeta que os faciliten las hojas informativas donde se explican los procedimientos a seguir en cada país, En algunos es posible que os pidan una pequeña cantidad de dinero por cada acto médico, cantidad que luego es reembolsable en España, aunque con ciertos límites. En cualquier caso antes de viajar es muy conveniente informarse bien de las condiciones y procedimientos a seguir en todos los países que vayáis a visitar. Sin ir más lejos, siempre llevamos en la mochila de viaje una fotocopia de esa hoja informativa por si hubiera que echar mano de ella. Hemos de pensar que, quizás, tengamos que tomar decisiones rápidamente o en condiciones muy poco agradables para pensar con calma.
Por supuesto ante cualquier emergencia una posibilidad siempre a mano es llamar al 112, el número internacional de emergencias, -funciona aunque el móvil no tenga dinero ni cobertura o batería cargada- pero si vamos bien informados igual no nos resultará necesario. Esperemos.
Si disponemos de un seguro médico privado, también deberemos informarnos previamente en la compañía de seguros a qué coberturas tenemos derecho en el extranjero y con qué límite, si es que fuera así, pues pueden ser muy variadas. En caso de estar asegurados, es una excelente idea grabar en el móvil el número de teléfono –nacional y desde el extranjero- para avisar en caso de siniestro.
Si pensamos viajar a un país no incluido en ninguno de los anteriores sistemas, quizás no nos quede otro remedio que contratar un seguro de viaje que nos cubra tal contingencia. En EEUU, la asistencia sanitaria es estratosféricamente cara, por lo que deberemos contratar una buena cobertura por ese concepto que rara vez deberá bajar de 500.000 dólares. Una vez más, cuidar la preparación del viaje nos ahorrará muchas complicaciones.
Por último, si viajamos acompañados de personas que no son de la familia o con niños ajenos, deberemos asegurarnos de que también lleven consigo su tarjeta sanitaria, nacional o internacional y los permisos adecuados. Y la misma documentación que llevemos para nosotros, por supuesto.
DNI, pasaporte y otros documentos legales
El disfrute de un viaje no depende sólo de las cosas estupendas que hagamos ni de los lugares fantásticos que visitemos. El disfrute del viaje también depende de las experiencias que el propio viaje nos depare, buenas y no tan buenas. Por eso hemos de procurar que esas experiencias sean lo más positivas y agradables posible, que para sufrir no nos faltarán ocasiones.
Una de las mejores maneras de ayudar a que el viaje se desarrolle sin problemas está íntimamente relacionada con lo bien que hayamos previsto y preparado toda la documentación legal necesaria durante el periplo: documentos de identificación y acreditación personal, del vehículo, de la caravana, o de nuestro perro o animal de compañía, etc.
La cantidad de situaciones problemáticas con las que podemos toparnos en un viaje es tal, que toda precaución siempre será poca. Por supuesto el DNI es el documento de identificación fundamental y esencial para movernos por la Unión Europea. Para el resto de países, como bien sabemos, el pasaporte se convertirá en el protagonista, eso si además no nos exigen un visado, como lo es ahora la ETA para poder entrar en territorio británico. Por eso, fuera de la Unión Europea, hemos de informarnos primero en la embajada correspondiente de los documentos que se exigen para visitar el país elegido.
Claro que en nuestros viajes, nos valemos de ambos para reducir los enormes problemas que nos supondría la pérdida o robo del DNI estando en el extranjero. Es muy conveniente llevar ambos documentos con nosotros, no siendo imprescindible llevarlos encima a la vez. Los pasaportes, también de los niños, pueden quedarse bien guardados en la caravana. De esa manera evitamos, en caso de atraco, quedarnos sin documentación. Evidentemente, si optamos por llevarlos encima, nunca han de estar juntos. ¡Que no es cosa de perder la cartera o el bolso y quedarnos a dos velas!
Aunque cada vez es menos frecuente que al cruzar una frontera comunitaria nos pidan la documentación, siempre hay que llevarla encima. Y en Suiza los agentes fronterizos también son bastante pejigueras con el tema.
Si viajamos con menores que no sean nuestros hijos, es muy conveniente llevar con nosotros un documento de autorización a nuestro favor firmado por sus padres o representantes legales, junto a una fotocopia de su DNI. A veces no somos demasiado conscientes de los problemas que no hacerlo puede acarrearnos. El menor puede causar daños, sufrirlos, puede perderse... en fin todas esas cosas que nunca quisiéramos que ocurriesen, pero que desgraciadamente suceden de vez en cuando. Y no es cosa de que nos pillen con el carrito de los helados...
Para movernos por la Unión Europea y países con concierto, nuestro permiso de conducir será totalmente válido, pero en el supuesto de visitar otros países fuera de ese ámbito, puede que necesitemos obtener el “permiso de conducir internacional”. Si hay dudas, lo mejor es informarse en la web de la embajada o en la web de la oficina de turismo del país en cuestión.
Como precaución tampoco está de más hacer fotocopias de las facturas de compra de los aparatos electrónicos que llevemos: cámara de fotos, cámara de vídeo, ordenador portátil, etc; nunca se sabe lo pejigueras y tontos que se pueden llegar a poner los aduaneros.
Y para terminar estas reflexiones no quisiéramos dejar de señalar que no os olvidéis de llevar y guardar, en la caravana, autocaravana o coche, una fotocopia, -mejor a color- de toda la documentación esencial del vehículo, caravana, y de todos los “viajeros”. En caso de extravío o robo puede ayudar mucho a facilitar los trámites para su recuperación o nueva emisión y, en ciertas ocasiones, “acreditar” que los teníamos si nos exigiesen su presentación.
Tarjetas y dinero en efectivo
Sin duda alguna el euro, la moneda común, lleva ya muchos años facilitándonos la vida al salir de la Piel de Toro, pero aún quedan países en los que toca pagar en otra moneda con los inconvenientes que todos sabemos: Reino Unido, Suiza, Escandinavia...
Puede que el euro nos disparase los precios de muchas cosas, pero no es menos cierto que para los campistas que viajamos regularmente fuera de nuestras fronteras el euro nos ha facilitado muchísimo la vida. Afortunadamente ha pasado a la historia tener que ir al banco a por moneda extranjera cada vez que pensábamos cruzar la frontera. Actualmente vivimos en la era del dinero de plástico y cada vez es más frecuente pagarlo casi todo con las tarjetas de crédito o débito, pero aún así, siempre conviene llevar dinero en efectivo tanto para los pequeños gastos como para cualquier situación imprevista. Es cada vez menos frecuente, pero todavía quedan campings que no aceptan tarjetas y dependiendo del importe puede ser que anduviésemos justos de efectivo. Así que ojo al dato.
Retirar efectivo de los cajeros automáticos es una opción para no llevar demasiado efectivo de casa, pero entonces convendrá disponer de tarjetas que permitan usar los cajeros sin que nos cobren comisiones y, todavía más importante, ¡que no nos cobren comisiones por cada compra que hagamos en moneda distinta del euro!
Menos mal que actualmente hay productos pensados para esos menesteres. Lo primero es ver qué ventajas nos ofrece nuestro banco a la hora de viajar. Hay entidades que no cobran comisiones, otras tienen planes de viaje que hay que contratar antes del viaje y otras, simplemente, no tienen ninguna ventaja. Para esos casos, hoy en día podemos ver las tarjetas gratuitas Revolut o N26 que proporcionan excelentes condiciones para viajar y no exigen cambiar de banco. Dicho de otro modo, conviene hacer un estudio en Internet para ver qué productos existen en el mercado que nos puedan echar un cable.
Si viajamos con la caravana o la autocaravana hemos de tener en cuenta que, en Francia y en la mayoría de países europeos, las gasolineras no disponen de servicio atendido. Repostar implica pagar previamente con la tarjeta en las máquinas. ¿Cómo funcionan? Al margen de lo que cueste realmente el repostaje, la pantalla nos advertirá que podemos llenar una determinada cantidad de dinero como máximo, generalmente entre 150 y 200 euros. La cuestión es que, de principio, nos van a retener esa cantidad del saldo de la tarjeta y solo hasta unas horas después o incluso un día, no nos cargarán el coste real consumido. Sin embargo, no es lo mismo usar una tarjeta de débito que una de crédito. Con la de débito podemos tener problemas de liquidez si el saldo disponible en la cuenta es limitado, pues nos descontarán ese importe inicial aunque luego devuelvan la cantidad no consumida. Por ello mismo es preferible emplear una de crédito -siempre y cuando dispongamos de un margen de crédito holgado- porque en ese caso el sistema informático solamente va a retener ese alto importe del crédito de la tarjeta, sin retirada real de dinero. En suma, es interesante conocer este procedimiento y cubrirnos adecuadamente tanto por el tipo de tarjeta a usar como con el nivel de saldo disponible para no llevarnos sorpresas desagradables.
También es importante no llevar solamente una tarjeta, porque la puedes perder, te la pueden robar o se la puede tragar un cajero. Por ejemplo, en Londres necesitaremos una tarjeta que no nos cobre comisiones por cambio de moneda extranjera por persona, pues si queremos aprovechar los descuentos al pagar el metro o el bus cada cual debe llevar la suya. Aunque con el sistema "sin contacto" de los datáfonos las antiguas "bacaladeras" han desaparecido ya de nuestras vidas, una precaución de seguridad que conviene respetar es no permitir que se lleven la tarjeta lejos de nuestra vista alegando que tienen el datáfono en el interior de la tienda. No sería la primera vez que con ese sistema nos copiaran los datos de la tarjeta.
Y por último, sólo nos queda que añadir algunas ideas y sugerencias para mejorar la seguridad de nuestros dineros durante el viaje. Tampoco conviene llevar mucho dinero encima y, por supuesto, llevarlo siempre repartido entre los adultos del viaje. Yo tengo la costumbre de llevar una riñonera de viaje en la cintura con el DNI, las tarjetas, la tarjeta sanitaria, etc. dejando la cartera de bolsillo solo como monedero y para una pequeña cantidad de dinero en metálico. Es una manera de evitar que se pueda perder o te la puedan robar. Esconder una tarjeta bancaria en la caravana o autocaravana nos permitirá seguir disponiendo de medios de pago si a los "habituales" les ha pasado algo grave. Y aunque sea una perogrullada, es muy conveniente llevar registrados en el móvil los números de teléfono para anular las tarjetas en caso de pérdida. Y mejor aún, también apuntados en un papel que no se guarde en la cartera.
Y lo anterior nos lleva a uno de los temas de moda, el pago vía móvil. No voy a discutir las ventajas que pueda tener ese sistema, pero en tal caso me permito sugerir a sus partidarios que no metan todos los huevos en un solo cesto. El móvil es un objeto expuesto a mil vicisitudes que nos pueden complicar la vida si se estropea, lo perdemos, lo roban o se queda sin carga entre el abanico de situaciones posibles. Me gusta tener un "plan B" para casi cualquier cosa y esa es una de las situaciones que, sin duda, más agradecerán que tengamos alternativas "físicas" para que no nos amarguen el viaje.
Las tarjetas turísticas
Las tarjetas turísticas, sean del ámbito que sean, tienen la misión de facilitarnos la estancia en la ciudad, región o país en cuestión ofreciéndonos a cambio de un pequeño importe, transporte público gratuito o con importantes deducciones; entrada gratuita a museos y otras atracciones turísticas y un sinfín más de ofertas y ventajas.
Casi todas las grandes ciudades y países con patrimonio histórico importante disponen de una: Paris Visite, Berlin Welcome Card, Copenhagen Card, Great British Heritage Pass, etc. con distintas amplitudes (uno o más días consecutivos) y distintos servicios. Lo de los días consecutivos o no es un aspecto clave, pues en función del plan de viaje habrá que evaluar si su uso nos cuadra o no, especialmente si han de ser usadas en días consecutivos. Su validez suele empezar con el primer uso.
Que este tipo de tarjetas ofrece multitud de ventajas si su oferta coincide con nuestros planes no se discute, pero la pregunta del millón es… ¿Interesa realmente comprarlas? La respuesta depende fundamentalmente de lo que pensemos hacer y de qué manera en la ciudad o país en cuestión y echar cuentas.
Como el concepto básico de las tarjetas turísticas es “transporte público gratuito+entradas a museos y atracciones gratuitas o con rebaja”, su compra dependerá por encima de todo de si nos conviene aprovechar las ventajas añadidas para museos y atracciones o no. A fin de cuentas para el transporte público tenemos los pases para un día o más, bastante más baratos que estas otras tarjetas si no vamos a utilizar sus otras ventajas. Afortunadamente, en Internet encontraremos toda la información necesaria para tomar una decisión al respecto.
Otro aspecto importante es tener claro cómo conseguirlas. Algunas se pueden conseguir en soporte físico en los mismos museos o incluso en algunos hoteles o campings. El formato online se va imponiendo, pero si ello implica tener que comprarlas y pagarlas con antelación al viaje, conviene sopesar si merece la pena asumir ese riesgo. Nunca se sabe si a última hora deberemos abortar el viaje.
Así pues, a partir de nuestro plan de visita, si este incluye museos y atracciones que estén incluidos en las ventajas de la tarjeta turística, entonces probablemente nos compense su compra. Para eso previamente tendremos que habernos buscado la vida averiguando qué ventajas nos puede aportar, qué lugares y monumentos de nuestro interés incluye y si estos nos apañan o no. Internet será el medio más habitual para ver lo qué cuestan las entradas y aclarar dudas.
En suma, la tarjeta turística es una opción que puede resultar muy favorable siempre y cuando nuestras necesidades se ajusten bien a lo que cada tarjeta nos ofrece. Desde luego no estará de más tenerlas en cuenta, que para decidir que no nos interesan siempre estamos a tiempo...
Los víveres y la comida de viaje
Creo que si hay algo que realmente nos diferencia a los campistas, unos de otros, son las costumbres relacionadas con las comidas durante el viaje. Ciertamente cada persona y cada familia es un mundo en ese tema. Hay costumbres para todos los gustos. Desde los que comen siempre fuera de la caravana o autocaravana, hasta los que hacen todas y cada una de las comidas en ella. Desde los que guisan o fríen todo y de todo en la cocina de la caravana a los que comen habitualmente “de marca”, o sea, a base de latas, platos cocinados, etc.
Desde luego no seremos nosotros quienes pretendamos cambiarle las costumbres a nadie. ¡Faltaría más! Más bien se trata de llamar la atención sobre todo lo relacionado con algo tan sagrado como es la comida y que conviene tener en cuenta de cara al viaje. También comentaremos algunas costumbres y características propias de varios países europeos relacionadas con el condumio: horarios, mercados, gastronomía, etc.
Una de las grandes ventajas que tiene el “caravaning” respecto a otras maneras de viajar es que podemos llevar con nosotros la despensa bien llena, con las ventajas que ello conlleva. Tenemos cocina y frigorífico a nuestra disposición y eso es algo que no todo el mundo puede disfrutar. Y algunos no se privan ni del microondas...
Es indiscutible que llevar con nosotros vituallas suficientes para consumirlas en la caravana, económicamente supone un ahorro muy importante al final del viaje al no estar obligados a comer siempre “de restaurante”. Ahorro tanto más importante cuanto mayor sea la familia o el grupo. El frigorífico nos permite conservar en buenas condiciones alimentos que, de no ser así, difícilmente formarían parte de nuestra dieta mientras viajamos. Y la cocina nos permite muchas cosas, desde calentar simplemente el contenido de una lata o de un plato precocinado a hacer un auténtico guiso casero, dependiendo sólo del tiempo y las ganas de manchar fogones.
No obstante, lo realmente importante es que, antes de salir de casa, tengamos claro "cómo manejar” el asunto del comer estando de viaje. Para ello primero habremos de despejar algunas dudas: por ejemplo, ¿Llevaremos con nosotros, de casa, casi toda la comida que podamos necesitar a lo largo del viaje o, por el contrario, iremos comprando la comida allá donde estemos? ¿Estamos dispuestos a comer de bocata o ensaladas en conserva y cenar “caliente” en la caravana, en plan plato precocinado o no, o no pensamos renunciar bajo ningún concepto a mantel, pan, vino y postre ni aunque estemos en la cima del Montblanc? Da igual, que cada cual “se lo guise”, nunca mejor dicho, como guste. Cada costumbre tiene sus ventajas e inconvenientes, pero interesa preverlos para que no nos pille el toro.
Si optamos por la “cocina de marca” -afortunadamente hoy en día la variedad es enorme y hay platos precocinados muy logrados- conviene que hagamos acopio antes de salir de casa y si vamos a pasar por Francia es bueno saber que en los supermercados franceses la variedad es muy superior. Si los gustos nos llevan a querer hacer la compra casi “a diario”, entonces deberemos tener en cuenta, a la hora de plantear las etapas, el tiempo necesario para esos menesteres, que suele ser bastante.
En nuestro caso, en los viajes largos, para los primeros día tiramos de lo que quedaba en la nevera. Durante el resto de viaje somos de los que comen “de marca”, tanto de lo que ya llevamos de casa como de las especialidades foráneas que vamos comprando a lo largo del viaje. A veces se nos acumula tanta comida preparada que hay latas “que han visto más mundo” que mucha gente. Ello se compagina con "la comida callejera", probando especialidades locales en mercadillos, en tiendas o pastelerías o con gazpachos, bocadillos o ensaladas en conserva. También comemos en restaurantes cuando se trata de probar platos típicos. En los viajes navideños, especialmente en Alsacia, es bastante habitual que comamos y cenemos en los mercadillos navideños. ¡El "turismo gastronómico" es uno de los grandes atractivos del viaje!
Sin embargo, un dato al que los campistas no solemos prestar demasiada atención es el del "peso extra”. Si cargamos en exceso comida en la caravana o autocaravana que finalmene no consumiremos, lo único que haremos será ocupar espacio y sobrecargar innecesariamente el vehículo. Por eso mismo desde hace ya algún tiempo procuramos dejar en casa todos aquellos víveres –latas, etc.- que calculamos que no vamos a consumir durante el viaje. Eso no significa que no llevemos suficiente comida. ¡Es que a veces parece que vayamos a alimentar a un regimiento!
En suma, en cuestiones de preparación del viaje siempre viene bien tener en cuenta la gastronomía local de los países y lugares que visitemos, además de ocuparnos, antes de salir de casa, de todo lo relacionado con la intendencia. Ahorraremos tiempo y dinero.
El teléfono móvil en viaje
Nada ha cambiado tanto el modo de viajar como el teléfono móvil e Internet, tanto para los viajeros en general como los “independientes” en particular.
Afortunadamente ya ni nos acordamos de lo que eran las cabinas telefónicas o el tener que buscar un teléfono fijo para avisar que habíamos tenido una avería o un accidente. También hemos olvidado ya el engorro de que cada móvil tuviera su propio cargador y enchufe. Y su eficacia es demoledora tanto en situaciones de emergencia para llamar a la policía, a la grúa o a la compañía de seguros, siempre y cuando la cobertura nos acompañe, como para buscar y compartir información o mandar las fotos por "Whatsapp".
En primer lugar, recordemos que el número de teléfono mundial para emergencias es el 112 y al que nuestro móvil siempre podrá llamar aunque carezca de saldo o batería, que no es poca cosa.
Otra de las cuestiones que hay que cuidar muy bien yendo de viaje, no tanto en la práctica del campismo, sino ante la eventualidad de viajar facturando el equipaje, es de tener la precaución de llevar los cargadores de todos los aparatos eléctrónicos (móvil, cámaras, pda’s, etc.) en el equipaje de mano. De esa manera evitaremos que, ante una hipotética pérdida del equipaje, nos quedemos sin posibilidad de recargar las baterías… ¡porque seguro que nos va a hacer falta!
En caso de viajar a países con enchufes distintos a los nuestros: Gran Bretaña, Francia, Suiza o Estados Unidos, es siempre buena idea llevar con nosotros los adaptadores de enchufe necesarios, que generalmente se encuentran aquí sin demasiada dificultad, siempre que no lo hagamos con la caravana o autocaravana, claro. De otra manera no tendremos posibilidad de recargar nuestros aparatos electrónicos al llegar a destino.
El tema del "roaming", la conexión del móvil a otras compañías fuera de España, hace ya tiempo que se simplificó en la Unión Europea al funcionar de igual manera que en el territorio nacional. Sin embargo, cuando se viaja a países "exóticos" (y a otros que no lo son tanto como Reino Unido, Suiza o Andorra) hay que comprobar primero qué condiciones económicas establece nuestra compañía telefónica a la hora de visitar tales países para ahorrarnos disgustos y dinero.
A la hora de visitar países extranjeros en los que el roaming, tanto para hablar como para conectarse a Internet, no funcione igual que en la Unión Europea, la mejor opción es contratar una tarjeta de datos y/o voz válida durante el tiempo de viaje. "Holafly" es una de esas empresas, pero no la única, así que si os encontráis ante un viaje allende la Unión Europea, explorad esa opción.
Y hablando de seguridad. ¿Habéis oído hablar alguna vez del IMEI? Pues bien, el IMEI es el número de serie propio de cada móvil. En caso de robo o extravío, bastará con llamar al operador de cada uno, con otro móvil, claro, y pedir que den el móvil de baja facilitando el IMEI. Eso inutilizará el móvil definitivamente y nadie podrá usarlo más. Al menos fastidiaremos al ladrón. Claro que tampoco conviene precipitarse dándolo de baja ante una supuesta pérdida… no sea que fuera a aparecer el puñetero cacharro. En la caja del móvil viene el famoso IMEI, pero si no, marcando la secuencia *#06# ,sin dar a la tecla de llamada, nos aparecerá el número del IMEI. Bastará con llevarlo anotado en un lugar seguro y así evitaremos que nos desvalijen la cuenta usando de gorra nuestro móvil.
En fin, estando de viaje el móvil es uno de los mejores amigos que tenemos, amigo que ha arrinconado a las cámaras de fotos de toda la vida y también a muchos GPS. Y ahora que algunos hasta sirven para llamar por teléfono, pues qué más queremos.
El botiquín de viaje
De la misma manera que no deseamos que nos haga mal tiempo durante el viaje, tampoco nos gustará nada que la salud se nos complique durante el periplo. Sin embargo no podemos descuidarnos porque nadie está libre de sufrir desde un simple rasguño o dolor de cabeza a algo mucho más serio.
Evidentemente si la dolencia en cuestión requiere el concurso del médico, estaremos hablando ya de palabras mayores y, como tal, deberemos echar mano de la asistencia sanitaria que tengamos concertada, pero para el resto de “apuros” nos vendrá de perlas tener un botiquín de viaje bien surtido en la caravana o en el vehículo. Ventajas del campismo, que nos permite ir por el mundo “preparados para la vida moderna”.
Afortunadamente hasta la fecha nunca hemos tenido necesidad de recurrir a la asistencia médica fuera de España y esperamos seguir así por los siglos de los siglos. Sin embargo, gracias a nuestra “farmacia ambulante” sí que hemos logrado salir adelante de pequeños arrechuchones. ¿A quien no le ha dolido la cabeza, se ha dado un golpe, se ha ido por la patita abajo o se ha hecho un herida estando de viaje?
Por eso nos interesa llevar en el botiquín, ya que en la caravana no tenemos problemas de almacenaje, los medicamentos y utensilios de uso más frecuente. Aunque está claro que automedicarse no es nada recomendable, no es menos cierto que, dadas las circunstancias del viaje, disponer de remedios a mano para trastornos muy leves: décimas de fiebre, un catarro, desinfección y cura de pequeñas heridas, picaduras de insectos, etc. nos vendrá fenomenal.
Tampoco hemos de olvidar de llevar siempre con nosotros los medicamentos que estemos tomando en ese momento. No sería la primera vez que eso le pasara a alguien de nuestro círculo más cercano. Y por último confiemos en que que el botiquín vuelva a casa intacto, tal y como salimos con él de viaje.








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