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Veamos algunos de las buenas ideas en “seguridad” con las que podemos dotar a nuestra caravana/autocaravana:

  • Neumáticos reforzados y adecuados
  • El detector anti-gas
  • La bocina anti-ladrones.
  • La cerradura de repuesto.
  • El extintor en coche y caravana

Neumáticos reforzados y adecuados

Por experiencia podemos afirmar, sin duda alguna, que si algún elemento de la caravana o autocaravana es realmente esencial y crítico, ese no es otro que el tipo de neumático que llevemos montado (incluida la de repuesto, por supuesto).

El peso de la caravana es el factor crucial. Tengamos en cuenta que una caravana soporta realmente mucho peso, habitualmente en un solo eje. Y los neumáticos son el elemento que la mantienen pegada al suelo. Si no tienen la resistencia adecuada, tendremos problemas: reventones, deformaciones o desgaste inadecuado. Todas esas situaciones las hemos vivido, en carne propia o piel ajena, y al final se acaba aprendiendo a gorrazos.

Por puro desconocimiento, durante los primeros años de caravanista, los neumáticos no me ocasionaban preocupación alguna. La caravana tenía ruedas, pues bien, miraba las presiones y si el desgaste era normal y punto. La realidad, sin embargo, fue poniéndome en mi lugar. Un día de viaje, con destino a Austria y tras algunos cientos de kilómetros de autopista, con mucho calor, uno de los neumáticos reventó y la banda de rodadura se volatizó, ocasionando también desperfectos en el embellecedor del paso de rueda, que hubo que reparar. 

Peso, velocidad, presión de inflado baja y calor ambiente son los ingredientes mejores para  sufrir un buen reventón. En tales casos, lo primero que hay que hacer es poner la caravana (y al conductor y pasajeros) a salvo de accidentes. Afortunadamente, al suceder el reventón en la autopista, tuvimos la enorme suerte de que el incidente acaeciera justo al llegar a uno de esos ensanchamientos para paradas de emergencia. ¿Y entonces, qué hacemos?

Una vez asegurada la "zona de trabajo" para poder cambiar la rueda, pues a echar mano del "kit de supervivencia", es decir, disponer de rueda de repuesto en buen estado, compresor para darle aire, llave de cruz y "Tres en uno" (aflojatodo) para retirar los tornillos; gato, guantes, plástico y alfombrilla para no mancharnos. En fin, todas esas cosas necesarias para poder cambiar una rueda y no morir en el intento. Clicando en el enlace al apartado de esta web: Buenas ideas: kit de supervivencia tratamos el tema con profundidad. A partir de ese momento, pues ¡valor y al toro! Y siguiendo con el lenguaje torero... ¡Que Dios reparta suerte para que todo discurra sin problemas! 

Ya hemos vivido el caso de un amigo que, ante un reventón, cuando fue a coger la rueda de repuesto se encontró con la desagradable sorpresa de ver que el neumático tenía más agujeros que un queso Emmental. Simplemente, el tiempo la había degradado. Ojo, porque los neumáticos se endurecen con el tiempo, pierden facultades de agarre y, en algunos casos, llegan a pudrirse como fue el caso. Entonces viene la segunda parte del drama... ¡Hay que encontrar un neumático de las mismas características y medidas! Dependiendo del día y hora de la avería el problema puede ser muy gordo: fin de semana, festivo, horario intempestivo... en fin, el abanico de posibles contratiempos es muy laaaargo. Crucemos los dedos para que no tengamos que vernos en una de esas.

El mismo amigo sufrió, en un viaje diferente, una deformación del lateral del neumático. Le salió un gran "chichón" en el costado externo. Y menos mal que fue así, porque eso permitió verlo y remediar el problema antes de que pasara algo más gordo. Si llega a aparecer por el lado interior de la rueda, lo más seguro es que hubiera terminado reventando sin haberlo visto tan siquiera.

¿Y por qué revienta un neumático? Pues salvo que el motivo sea por circunstancias de la ruta: un bache, pisar un objeto cortante, etc. el motivo más habitual es que la resistencia y calidad del neumático no es la adecuada para el peso o las características de la caravana. Y eso es lo que nos pasó. Por desconocimiento, como ya he dicho, por aquel entonces montaba ruedas de turismo baratas, con un índice de carga demasiado corto para el peso real de la caravana, pensando que ya estaba bien. Y así nos lució el pelo.

Tras un segundo reventón un par de años después, afortunadamente sin consecuencias, tomé conciencia de que aquello no iba bien. Entonces alguien me habló del  ambos y de la existencia de los neumáticos reforzados, preparados para cargas elevadas y mayormente destinados a las furgonetas. El índice de carga de un neumático es el código que indica el peso máximo que el neumático es capaz de soportar. Por ejemplo, un índice 100 soporta hasta 800 kg por neumático. Como una caravana suele llevar solo dos neumáticos, eso significa que ambos pueden soportar el peso de una caravana o remolque de hasta 1.600 kg (800x2). En conclusión, si queremos que los neumáticos de la caravana tengan una vida larga y sin problemas, debemos buscar neumáticos con un índice de carga que soporte con holgura el peso real de la caravana cuando va cargada, sin pasarnos demasiado de la raya, por supuesto.

Otra variable importante es hinchar las ruedas a la presión adecuada antes de salir de viaje. Y si el viaje es largo, comprobarlas a mitad de periplo y revisarlas de nuevo al iniciar el viaje de regreso, que es cuando más exijamos a nuestras ruedas. Por supuesto, la amortiguación de la caravana ha de estar en buen estado y también adaptada al peso real del remolque. Y ya puestos, comprobar de vez en cuando que la banda de rodadura no presente desgastes irregulares que indiquen bien una presión excesiva (se gasta más del centro) o demasiado baja (entonces suele desgastar de los extremos, aunque eso también puede indicar que el neumático soporta más peso del que puede, con riesgo de reventón). Si el desgaste ocurre solo en un lado del neumático nos está diciendo que no pisa uniformemente y entonces hay que buscar rápidamente la causa para no tener que cambiar el neumático prematuramente.

Esto nos pasó a nosotros. Entramos de noche en una gasolinera y pisamos bruscamente un bordillo. Aparentemente nada grave había ocurrido, pero con el tiempo advertimos una desgaste anormal. ¿Motivo? ¡El eje se había deformado ligeramente! Al final tocó sustituirlo. Así que ojito a los golpes y bordillazos, que son malos compañeros de viaje. En definitiva, cuidar los neumáticos de la caravana es, ante todo, cuidar nuestra seguridad.

El detector anti-gas

Siempre viene bien curarse en salud a la hora de tratar con el gas. Un escape de monóxido de carbono, especialmente durante la noche podría resultar fatal y convertir un simple sueño en algo “eterno” y, ciertamente, eso no es plan.

El detector anti-gas no es más que un artilugio con unos led de colores y un timbre que suena si se detecta la presencia de gas en el aire. Se alimenta con un cable de 12v. que requiere ser conectado al sistema eléctrico de la caravana/autocaravana. Tal y como sugieren en las instrucciones de montaje, conviene colocarlo lo más cerca posible del suelo y lo más próximo a las fuentes de gas: calefacción, cocina y frigorífico. 

En suma, un aparatito extremadamente recomendable y nada caro. En cualquier caso, lo que está en juego es nuestra propia vida.

La bocina "anti-cacos"

Esta es una idea muy interesante que aprendimos de unos autocaravanistas franceses y que, llegado el caso, nos puede ayudar a ahuyentar a cacos y maleantes que pretendan entrar a robar en la caravana/autocaravana estando nosotros dentro. Algo que, por desgracia, no es raro del todo.

El truco consiste en tener, a mano, una bocina de esas que se llevan a los campos de fútbol para meter ruido y armar bronca. Su utilidad es puramente disuasoria y pretende ahuyentar” a los amigos de lo ajeno al organizar “un sarao de tomo y lomo” si advertimos que alguien ronda nuestro vehículo con malas intenciones. Una olla y un cucharón también son socorridos "instrumentos de música" a falta de una buena bocina.

Evidentemente la primera norma de seguridad al pernoctar en zonas no vigiladas es no hacerlo en lugares solitarios siempre que podamos. Aún así, puede que los asaltantes intenten atracarnos. Pues bien, montar un follón de campeonato a bocinazos puede salvarnos de una buena, porque la mayoría de las veces los malhechores huirán a toda prisa. Eso sí, la bocina ha de estar en un lugar fácilmente accesible porque con el miedo en el cuerpo no es cuestión de ponerse a revolver la caravana hasta dar con ella.

La cerradura de repuesto

Tener una cerradura de repuesto de la puerta de nuestra caravana/autocaravana –siempre que ello sea posible- nos evitará los inconvenientes de no poder cerrarla si tenemos la mala suerte de que se nos averíe la cerradura estando de viaje. Lo más probable es que no tengamos necesidad de hacer uso de la misma, pero esas cosas hay que verlas igual que con los seguros. Se pagan para no tener que usarlos. Pues eso.

Extintor para coche y caravana

Tener siempre un extintor a mano en el coche y en la caravana no sólo es una buena idea. Yo diría que es algo totalmente imprescindible, porque gracias a él podemos evitar problemas inimaginables.

No es sólo que evitemos que nuestra caravana/autocaravana arda –que no es poco, ni mucho menos- sino que evitaremos que el fuego pueda llegar a propagarse a otros elementos de acampada situados a nuestro lado. Y hay que recordar que nosotros somos los responsables civiles en esos casos, no lo olvidemos.

Nosotros tenemos un pequeño extintor en la caravana y también en el coche -a mano, por supuesto- suficiente para sofocar cualquier conato de incendio que pueda tener lugar en la caravana. Su coste es muy asequible y desde luego es totalmente recomendable tenerlo.